Posted Mié, 10/27/2010 - 21:57 by admin

Una mujer libre
Desde afuera de la casa se oían risas y un gran alboroto. Los sirvientes se esmeraban y corrían de un lado a otro para que la fiesta de casamiento se celebrase felizmente. Una gran algarabía y júbilo se apoderaron de la ciudad.
Los pobres y necesitados disfrutaban de muchas bendiciones y compartían su felicidad y dicha con el clan de Bani Háshim. En cierta manera, todas las personas de La Meca se vieron colmadas de abundantes bendiciones por la celebración de esta boda.
En todas partes se hablaba del casamiento de la dama más rica, noble y pudorosa de La Meca con Muhammad ibn ‘Abdul·lah (s.a.w.). La gente se sentaba junto a los extensos manteles para comer y luego suplicaba por la felicidad y alegría de los novios. Las bandejas con pan, carne, dátil y leche circulaban entre los invitados, quienes eran atendidos de la mejor manera...